Consejos útiles a la hora de transcribir

Consejos útiles a la hora de transcribir.

Hacer una transcripción de buena calidad puede no ser una tarea fácil. Nuestro trabajo como transcriptores es el de poder recrear con la mayor exactitud lo que estamos oyendo. 

Si bien, contar con buena ortografía, un lugar tranquilo y buenos audífonos es imprescindible, no lo es todo. Una gota de paciencia y mucha atención son las claves necesarias para un resultado óptimo.

“Apresúrate lentamente” decía emperador Augusto. Y es con esta misma filosofía que debemos tomar una tarea de transcripción. 

La gran mayoría al comenzar termina cometiendo el mismo y poco productivo error, cambiar cantidad por calidad.

¿Cómo lograr una transcripción de alta calidad?

Antes de empezar, es fundamental escuchar el audio completo al menos una vez. Esto le da a nuestros oídos la posibilidad de adaptarse, reconocer los nuevos sonidos, familiarizarse con una voz extraña, reconocer el ambiente, la cantidad de interlocutores, etc. Aunque parezca poco creíble, todo el contexto de un audio puede cambiar al escucharlo por segunda vez. 

Escuchar atentamente al interlocutor. Y no nos estamos refiriendo a escuchar su voz, todo lo contrario, debemos aprender a escuchar sus silencios, sus pausas y su entonación. Si prestamos atención, cada pausa puede convertirse en una coma, un punto o cambiar por completo el sentido de nuestra transcripción.

Los detalles importan. A la hora de transcribir, cada sonido, ruido o interrupción (ya sea del ambiente, de un tercero o del mismo interlocutor) cuenta y se debe plasmar mediante el uso de las etiquetas.

Investiga. Muchas veces vas a encontrar términos que desconozcas, nombres de ciudades, empresas, productos, etc. Investigar es la clave: tomarse el tiempo de buscar en Google toda duda que nos surja nos permitirá un resultado final de mayor calidad.

Al finalizar, revisa tu  transcripción. Vuelve a poner el audio desde un principio, mientras sigues con la vista lo que has escrito anteriormente. Ayudarnos con algún corrector ortográfico puede ser muy útil para pulir esos pequeños errores que se nos pueden haber pasado por alto.